¿Quién no quiere mejorar? Las empresas no son tan diferentes de las personas: deberían querer ser mejores. No solo para destacar por sí mismas, aunque eso puede ser un motivo, sino porque mejorar el rendimiento de las operaciones tiene un impacto enorme en cumplir con su propósito, que no es otro que proporcionar servicios y productos que el cliente valore más que los de la competencia.
Lo del valor lo explico en otro artículo. Cada empresa proporciona valor de manera diferente: Los servicios de emergencia quieren llegar más rápido a quienes necesitan ayuda y atenderlos mejor, porque así hacen mejor su trabajo. Las empresas de paquetería buscan entregar con más fiabilidad, a menor costo y reduciendo emisiones, porque eso significa clientes satisfechos, más ganancias y menos contaminación. Las ONG quieren que su ayuda llegue donde más se necesita y que su impacto sea lo mayor posible, gastando menos en administración y más en beneficiar a las personas.
Por eso, no sorprende que la gestión de operaciones está cada vez más enfocada hacia la mejora. A los directores de operaciones ya no se les mide solo por cumplir con las expectativas habituales de calidad, rapidez, confiabilidad, flexibilidad y costos, sino también por cómo mejoran el rendimiento de toda la función de operaciones.
¿Por qué es necesario enfocarse en la mejora?
Hay varias razones y son todas de pura lógica:
Mayor presión competitiva
Aunque se pueda debatir si los mercados son más competitivos o no, la percepción es que sí lo son. Tanto los dueños, accionistas o financiadores como los gobiernos ya no están dispuestos a permitir malos resultados o un uso ineficiente de los recursos, así que la mejora se vuelve imprescindible.
Cambio en el mercado global
Países como China, India y Brasil están emergiendo como grandes productores y consumidores, lo que ha tenido un gran impacto en las economías desarrolladas. Esto ha metido presión en costos para países con mano de obra e infraestructura caras, como Alemania, guerras con su proveedor de energía aparte. También ha complicado la gestión de cadenas de suministro globales, y ha disparado la demanda (y los precios) de recursos como materiales, alimentos y energía.
Impacto de las nuevas tecnologías
La tecnología en particular y la innovación en general no solo han traído oportunidades para mejorar las operaciones, también han cambiado por completo algunos mercados o modelos de negocio. Por ejemplo, la industria musical ha tenido que dejar lso soportes fijos y adaptarse al streaming y las descargas digitales.
Acceso a herramientas y conocimiento para mejorar
El interés por la mejora ha generado un montón de nuevas ideas y enfoques, lo que a su vez ha puesto más el foco en la mejora. Cuantas más formas hay de mejorar, más se mejora.
Alcance más amplio de la gestión de operaciones
Antes se asociaba casi exclusivamente con la fabricación, pero ahora abarca todo tipo de empresas y procesos. Esto ha permitido que los directores y responsables aprendan unos de otros, incluso si al principio sus operaciones parecen muy distintas.
En suma, mejorar no es opcional, es una necesidad para competir, adaptarse y aprovechar lo que el mundo (y la tecnología) va cambiando.
Es mejor cambiar cuando quieres que cambiar porque lo necesitas, ya que para cuando te quieras dar cuenta igual ya es demasiado tarde.





