Emprender no tiene edad

El 25 de febrero presenté junto a cuatro compañeros en esto del emprendimiento mis impresiones sobre el proceso, las dificultades y ayudas a la hora de emprender, a pesar de nuestra "edad". Saludos a Lorena Díaz Huerga, Toni Martínez Rodríguez, Joana Molinuevo y Beatriz Uralde, compañeros en la ponencia.

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Cuatro personas emprendedoras de Álava nos cuentan su experiencia lanzando sus propios proyectos tras años trabajando por cuenta ajena.

La vida profesional no siempre es lineal, muchas veces está llena de cambios, de giros, de etapas que se cierran y otras que se abren. Buena prueba de ello fueron las personas que nos acompañaron el pasado jueves, 25 de febrero, en el Ekin Breakfast “Emprender no tiene edad”.

Su vida profesional tuvo un momento de inflexión en el que, viniendo de trabajar por cuenta ajena, decidieron dar un paso en otra dirección y apostar por una idea propia, poniendo en marcha un proyecto emprendedor. Ellos y ellas son ejemplos de que cualquier momento puede ser bueno para emprender y nos contarán su proceso personal, los apoyos recibidos y los pasos dados para llegar hasta su momento actual, con sus proyectos convertidos en una realidad.

Para empezar, Óscar Fernández nos contó cómo acabó lanzando Onartu. “Para emprender hay que estar en un momento preciso. Y para mí eso llegó en 2019. Tuve que decidir entre seguir trabajando por cuenta ajena o montar algo por mi cuenta. Cuando me lancé la Camara de Álava me recomendó el plan Integral de ayuda al emprendimiento del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Su apoyo y acompañamiento fue increíble y me ayudó a poner mi proyecto en marcha

En el caso de Beatriz Uralde y Lycolab, ganadora del XV. Concurso “Tu idea cuenta” en la categoría Industrial, su trayectoria comenzó investigando en la universidad y tras un largo trayecto se convirtió en la empresa que es hoy en día. “El mayor reto lo he encontrado a la hora de negociar con inversores y otras empresas. Como bióloga es algo que he tenido que aprender sobre la marcha” aseguró. “Cuando las ganas pueden más que el miedo. Cuando sabes que si no lo haces te vas a arrepentir. Ese es el momento en el que tienes que emprender. Pero siempre sin ser inconsciente”.

Por su parte, Joana Molinuevo de Caserío Montehermoso pasó de trabajar como periodista a ser dueña de un hotel rural. “Tenía un buen trabajo y buenos compañeros. Pero lo de trabajar por cuenta ajena no me motivaba. Aproveche un ERE para formarme en cosas que me gustaban sin saber muy bien a dónde iba a ir. En un momento dado la empresa nos ofreció una salida con una indemnización y decidí guiarme por mi corazón” explicó. “Empecé siendo anfitriona de Airbnb y con el tiempo vi que me llenaba muchísimo, que la gente se iba superfeliz, que se me daba bien. Así es como surgió el Caserío Montehermoso”.

Por último, Toni Martínez de Recyycle, ganador del Premio Michelin a la mejor iniciativa industrial del XVI. Concurso “Tu idea cuenta”, nos contó como su inquietud personal se transformó en una empresa. “Siempre me ha sorprendido cómo los productos de plástico se desechan al mínimo golpe o daño. De ahí surgió una inquietud que me ha hecho investigar cómo podemos arreglar estos productos” comentó. “Llega un día en el que te preguntas dónde te ves de aquí a cinco años y en mi caso no era trabajando por cuenta ajena sino con mi propio proyecto”.

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