La importancia del modelo

En más de una ocasión me he encontrado problemas en instalaciones y procesos, incluso recientes, causados por no haber interpretado correctamente su importancia dentro de la empresa vista como una sistema completo.

La interpretación de la realidad ha sido un problema que ha ocupado a filósofos, científicos, humanistas, antropólogos y sociólogos durante siglos, dando lugar a corrientes como la ontología, epistemología, gnoseología y discusiones entre métodos positivistas, científicos, analíticos, empíricos frente a visiones antipositivistas o interpretativas.

Ello lleva a una serie de creencias comúnmente aceptadas y compartidas según la disciplina en la que nos movamos como profesionales, pasando de paradigmas analíticos en las que la realidad es la suma de sus partes y sus interacciones son finitas y medibles, pasando por la aproximación sistémica, y, en el otro extremo, la aproximación de actores donde la realidad es una construcción hecha por las personas que lo forman y las relaciones surgidas entre ellas.

Mi aproximación es sistémica. Creo que el cliente y su organización es un conjunto de unidades interconectadas entre sí y que no se pueden entender independientemente del sistema como una unidad completa, además considero que los actores son parte intrínseca del mismo. Con esta aproximación, que denomino transversal, aunque la oportunidad o problema detectado esté limitado a una parte, una operación, una zona, o departamento, sus causas no se entienden si no es en relación con sus interacciones con el resto de operaciones, zonas o departamentos, así como con la empresa entendida como el sistema completo.

“Si le das un martillo a un niño, le parecerá que todo lo que encuentra necesita un golpe”

Abraham Kaplan

Con frecuencia en mis proyectos he observado oportunidades de mejora en procesos, zonas o instalaciones existentes, algunas incluso recientes y las causas generalmente tienen que ver con la optimización local, que conduce a desequilibrios, paradas, inestabilidad y errores que se manifiestan en la misma u otras partes del sistema aguas arriba o aguas abajo, incluso de manera no inmediata. El motivo principal es el no haber identificado correctamente el problema debido a una visión parcial del sistema, enfocada a la aplicación de una herramienta concreta, como el niño del martillo.

Desde aquí proporciono no solo una aproximación transversal, sino que además es transparente. El marco de trabajo que recoge la metodología y que desemboca en un modelo capaz de hacer entender el problema y sus causas, es abierto y compartido con el cliente. Entiendo que valor de la consultoría no reside en el conocimiento o la experiencia de uso en el pasado, ambos imprescindibles, sino en su transmisión a través de su aplicación para obtener resultados reales, factibles y duraderos.

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